Libros de Educación par la Ciudadania

Todavía sigo sin comprender porque existe la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (EpC). Una asignatura que fomenta la no discriminación de la gente sea cual sea su condición, que fomenta la participación entre personas, que enseña a respetar al próximo por encima de todo y que enseña los principios básicos de la democracia.

Ya expliqué como Esperanza Aguirre permite la objeción de conciencia en la Comunidad de Madrid. Ahora se ha sumado al carro Francisco Camps, otro de los barones del PP, que también permitirá la objeción de conciencia a EpC pero que además piensa impartir la asignatura en inglés. Pero la cosa no acaba ahí, porque parece ser que además piensan modificar los contenidos de la asignatura para impedir que los alumnos aprendan el matrimonio gay como modelo de familia ni tampoco recogerá información que suponga “emitir juicios de valor sobre las confesiones religiosas”.

Si se eliminan contenidos básicos como los que piensan modificar en la Comunidad Valenciana, ¿cómo piensan enseñar a respetar la pluralidad real que existe en nuestra sociedad? ¿Cómo quieren que los jóvenes aprendan que existen realidades diferentes, modelos de familias diferentes, que se debe respetar a los demás?

Y yo me pregunto, ¿no ha sido obligatoria la asignatura de Religión durante muchos años? Esa asignatura si que iba en contra de la pluralidad y de la realidad emergente. Una asignatura que solo explicaba un caso concreto de la sociedad.

Para acabar os dejo un articulo de opinión del País que me parece muy acertado, donde el articulista se pregunta: ¿Por qué sería ciudadano objetor? y desde el primer párrafo vemos lo acertado de su razonamiento:

“Si yo fuera católico, tampoco dejaría que mis hijos estudiaran Educación para la Ciudadanía. ¿Y por qué? Porque esta asignatura basa las relaciones interpersonales en el reconocimiento y respeto al otro; iguala al hombre y a la mujer en ámbitos como el trabajo y la familia; enseña a asumir responsabilidades; inculca valores de tolerancia, solidaridad, justicia, igualdad, ayuda mutua, cooperación, cultura de la paz.”

Y la frase final no tiene desperdicio: “Y porque todo esto, atenta contra los principios y la moral cristiana.” ¿Un poco sarcástico? No, realista!